Su nombre es CS124, cada vez que llego relativamente temprano sigue aún cerrado lo cual al principio del semestre abría expectativas entre mis compañeros de que la clase pudiera ser cancelada. Finalmente llega un trabajador de TI, saca sus llaves, abre ambas puertas, entra al pequeño salón, podríamos llamarlo un vestíbulo, en el cual se controlan todas las funciones del aula: sonido, luz, proyección del cañon y de la pantalla plana marca Panasonic que se encuentra siempre frente a nosotros. Dentro del mismo hay un gran reloj blanco y negro. Cuántas veces me he encontrado a mí misma y a mis compañeros mirándolo, cada quien pensando en sus asuntos y en sus preocupaciones por el resto de la jornada que se avecina.
Es acogedor, alfombrado, con paredes recubiertas de madera y de tela, lo cual me hace pensar en una cabina de radio. Claro, esta aula esta diseñada para tener excelente sonido, cosa que se complementa con los 6 micrófonos ambientales que cuelgan del techo que nunca hemos utilizado. El objetivo sería que el profesor esté dirigiendo la clase desde la cabina (vestíbulo anterior) sin embargo, nosotros tomamos la clase con la profesora frente a frente y cerca de nosotros, no a través de un vidrio.
Cuenta con alrededor de 50 computadoras marca Dell, seriadas cada una; inventario de la universidad. Es el mismo modelo que existe en todas las aulas de computación.
Las sillas son giratorias y azules, modelo de oficina. Del mismo color son las mesas y la tela que recubre la mitad de la pared.
Siempre me siento en la primera fila, en la segunda o tercera computadora de derecha a izquierda; lugar estratégico para no perder de vista a la profesora, el pizarrón blanco de plumones que emanan un olor particular, mismo que conocemos desde la primaria o la secundaria. Asimismo desde este lugar tengo una vista privilegiada de la pantalla del cañon, la pantalla plana Panasonic He escogido este lugar también porque está cerca de la puerta, asi puedo observar un poco de la maleza característica del centro del edificio de negocios y disfrutar del aire fresco, pues el ambiente cerrado del salón me causa ansiedad por momentos.
Siendo el horario de clase de 8:30 a 9:45 de la mañana podríamos gozar de la luz natural del día. No obstante, las cortinas siempre están cerradas y la luz eléctrica prendida. Me pregunto el por que de esto. ¿Qué no es siempre mejor para el estudio y para la salud la luz del sol? ¿Será que nosotros mismos como alumnos y maestra no nos hemos tomado la molestia de abrirlas y apagar las de neón?
En ocasiones he divagado durante clase, cosa que creo que a todo estudiante le sucede y es así que he podido observar los pequeños detalles y curiosidades del aula: el bote de basura negro, la pequeña silla metálica con la que atrancamos la puerta, un mueble de madera que jamás hemos abierto y solo puedo imaginar su contenido; una gran cantidad de enchufes para cables de red jamás utilizados y frente a mi una cámara de video en la cual el distintivo foquito verde de “on” siempre está alumbrado: señal de que nos tienen tienen siempre vigilados.
Cuando la miro, ella me observa. Cada movimiento y circunstancia queda registrada en los sistemas de la UDLAP “durante 24 horas”. Entonces, ¿cómo es posible que hace 2 años, tras el violento cierre de la Catarina, despido masivo de profesores de comunicación, derecho y otras carreras dichos videos hayan sido utilizados como pruebas en contra de alumnos y maestros?
martes, 3 de noviembre de 2009
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